jueves, 15 de noviembre de 2012

Libro del consejo


Título: Popol Vuh
Autor: Anónimo
Edición: FCE (1960)

El Popol Vuh o “Libro del Consejo” es un antiguo manuscrito pictórico maya quiché, que fue transcrito a nuestro idioma lo que permitió que se conservara a través del tiempo. Se creé que fue escrito cerca de la antigua capital quiché Cumarchac.

Es una pieza sumamente valiosa no solo como registro histórico único de la vida y creencias de esta cultura antigua, sino que, como pieza literaria también tiene un gran peso a nivel narrativo, pudiéndose colocar a la altura de obras clásicas como las que ya hemos reseñado con anterioridad.

Este libro puede ser dividido en tres partes: La primera incluye la creación del mundo y la derrota de Vacub-Caquix; la segunda parte, que es la más conocida y más larga de este libro, es la referente al nacimiento y aventuras en Xibalbá de Hunahpú e Ixbalanqué, y finalmente encontramos la creación del hombre y las primeras tribus quichés.

Al principio, nos cuentan los mayas, el mundo era un lugar sin forma cubierto por las calmadas aguas del mar en donde reposaban los Creadores y Progenitores que, tras poner sus ideas en conjunto, comenzaron a dar forma a este mundo que conocemos.
Es curiosa la manera en que veían el mundo; a diferencia de lo que pudimos ver con Ovidio y Hesiodo en donde el caos era la forma primigenia del universo, para ellos el que el mundo no tuviera forma definida no lo hacía menos bello o menos perfecto, sino que es más bien un lugar tranquilo y pacífico: “No había nada que estuviera en pie; solo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. […] Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad, en la noche.”

Esto nos deja ver que la cultura maya a diferencia de la griega o la romana podían encontrar la belleza en lo natural e imperfecto y no se preocupaban tanto en la simetría o la perfección artificial.

En la segunda parte que narra el descenso de los hermanos Hunahpú e Ixbalanqué al inframundo o Xibalbá podemos dar una mirada más profunda a la manera en la que estas personas veían el mundo y su propia existencia. De nuevo, comparando un poco la manera de enfrentar al destino que tenían tanto los mayas como los griegos y romanos, podemos ver una gran diferencia: estos últimos parecían encontrarse en una lucha constante contra su propia esencia, lo que el destino les había deparado (aunque al final era esta misma lucha la que los conducía al final que deseaban evitar), mientras que los mayas, tal y como lo hicieron estos dos hermanos, se dejan llevar por lo que sea que les deparase el futuro y la voluntad de los dioses sin preocuparse en lo que pueda ocurrirles. Algo de esta mentalidad aún la conservamos en la cultura mexicana actual, algo que podría denominarse coloquialmente como “valemadrismo”.

Por último me gustaría hablar un poco acerca del origen del hombre, tratada en la tercera parte de este libro.
Después de varios intentos por parte de los Progenitores de crear al hombre perfecto que hablara y los adorasen, estos Creadores encuentran la materia prima perfecta para crearnos: el maíz.
En ningún otro lado se había hablado de una materia prima tan singular y a la vez tan representativa y necesaria en la vida misma de este pueblo; esta noción de que estamos creados de maíz le da un giro completo a nuestra visión del mundo. No solo vivimos del maíz (pues como saben, es la base de la comida mexicana), sino que además vivimos por el maíz.

Esto eleva al maíz a un estado vitalicio e irremplazable en nuestra cultura. El maíz se convierte en vida en más de un sentido.

En conclusión, este libro no solo nos habla de los mitos y creencias que tenía antiguamente el pueblo maya quiché, sino que además nos da elementos para descifrar aunque sea una pequeña parte de la mentalidad del mexicano moderno. Nos habla de nuestros orígenes en más de un sentido.




No hay comentarios:

Publicar un comentario